Descriptores del proyecto

Planteamiento y justificación

“A primera vista, el demoledor de edificios es como el saprófita del sistema natural, que reduce los organismos muertos a sus elementos más simples para acelerar el reciclaje de la materia. El parecido es solo superficial. Los saprófitas reducen una organización a sus componentes más simples, con el fin de utilizar el material y la energía liberados. Los demoledores destruyen también viejos modelos pero hacen poco uso de la energía liberada.” (K. Lynch, 2005, p.92-93)

La modernidad en la que asumimos vivirían nuestras ciudades nos invade cotidianamente con patrones de imágenes futuras, que borran el pasado sin dar valor a la memoria de una construcción. Hoy tanto patrimonio nombrado como anónimo, es demolido y en algunos casos destruido abandonando la energía potencial liberada y borrando consigo las imágenes que sustentaron y proporcionaron la base de nuestra memoria colectiva y operaciones posteriores.

La demolición, es un hecho cotidiano en nuestras ciudades, ya sea por fenómenos naturales o de la mano de empresas destructoras, un momento fantasmagórico antes de construir cualquier edificación.

En un abrir y cerrar de ojos nos percatamos que una esquina o en una fachada falta un volumen, una pieza o un trozo de este juego urbano. La demolición nos muestra la desaparición de una obra, el vacío, la transformación de la materia, el fin de la forma, el desorden, el azar, un destino final, y en algunos casos el caos, elementos primordiales del estudio de la entropía (Clausius, Rudolf Emmanuel 1865). Comprendiendo que las ciudades presentan en su evolución estados entrópicos  (K. Lynch, 2005, p.95) podemos afirmar que la demolición es el momento de máxima entropía de la ciudad y del territorio, donde el sistema se receta a sí mismo para construir un nuevo sistema más complejo al anterior. Es así en los sistemas abiertos, aquellos pensados para el tiempo, en donde la vida dialoga con la materia generando nuevas formas, condición que hoy la arquitectura a través de la demolición ha olvidado, transformándose en el destructor de su propia energía.

La ciudad contiene paisajes en su interior donde se observa la máxima entropía, aquel momento que no permite vuelta atrás, un estado de dispersión propia de un sistema con estructura y organización que debe llegar al caos para construir un orden. La ciudad de Bogotá no es exenta de esta realidad, presenta acciones de demolición como cualquier otra ciudad, sin hacer un aprovechamiento de la energía liberada en tal acción. No se es consciente hoy del potencial energético en estado de materia y espacio que presenta una edificación en transformación. Por el contrario, ese material disponible de una demolición es lanzado a vertederos y se vuelve a extraer material de canteras geográficas para futuras construcciones en la ciudad.

Esta investigación quiere visualizar la ciudad como una Cantera Urbana[1], esto permitirá evaluar nuestras obras en función de la cantidad de material y componentes que se pueden usar luego de su demolición, en consecuencia saber cuánta energía en materia puede ser usada en futuras construcciones o en la misma que se está demoliendo. Si supiéramos estos datos de nuestros edificios, podríamos saber cuánto material tiene un una vivienda cambuche, un edificio, una manzana, un barrio, una comuna, una ciudad, y por qué no así poder comprender que nuestras ciudades pueden ser vistas como una Cantera Urbana, un lugar de material que nos permitirá construir nuestras futuras ciudades, para dejar de vivir solo de la explotación de la geografía en búsqueda de material para la construcción. Por lo demás gran parte de ese material hoy se dirige a vertederos contaminando terreno circundante a la ciudad.

“En el año 319 d.C. un rescripto imperial romano instruye al Conde sobre el uso de materiales procedentes de los templos paganos derribados para costear los puentes, las calzadas, los acueductos y los pozos públicos”. (K. Lynch, 2005, p.93)

Hoy la demolición se ha transformado en una acción netamente técnica y operacional desvinculada de la arquitectura, siendo que la primera acción de un arquitecto en la ciudad es demoler arquitectura. Entonces ¿Porque no vincular la Demolición en el sistema arquitectura a través del uso de sus materiales y componentes o de la re-creación  de espacios, y hablar así de De-Construcción? La conciencia sobre lo que se llamará en esta investigación al momento de De-Construcción, permite enfrentarse a una obra como un hecho finito en el uso pero infinito en sus relaciones programáticas espaciales y por sobre todo en el uso de los  materiales. Si la construcción es la sumatoria de material para constituir espacio, ¿podemos decir que la demolición es la sustracción de material y componentes para construir arquitectura? (J. Christi. 2006) La arquitectura es un arte metepsico y no mimético (A. Sato, 2010, p.59) esto quiere decir que la creación se almacena en su hecho histórico, en su existencia, se apoya en su materia. La arquitectura no parte de la nada.

Lo que consideramos Forma es en realidad un momento de transformación continua de la arquitectura producto de la vida en su interior y exterior. El programa de arquitectura en el tiempo transforma el espacio, modificando así la Forma. Esto que parece de primera línea en el entendimiento de la arquitectura lo tendemos a olvidar. La Forma construida, que es el resultado de la forma de vida amplificada, (A. Aravena, 2000, p.20) está siendo transformada constantemente por la adición y sustracción de material que en definitiva es energía potencial.

La noción de Forma está condicionada a la energía, y lo podemos observar en la liberación de ésta producto de la transformación de la materia. Material y Forma en consecuencia son indivisibles y constituyen en si energía potencial.

Todo es un momento en un flujo continuo y discontinuo de transformación de la energía, de eso la arquitectura no está exenta.

El principio de la conservación dela energía nos permite comprender que la materia está compuesta y acumula energía, bajo esta idea podemos afirmar que un edificio es energía potencial. Comprender lo anterior nos permite abrir el debate sobre la energía desde la arquitectura, y así afirmar que el resultado final de ésta es una forma energética.

Hoy que vivimos una crisis ecológica y social, lo que parece interesante en el debate de las energía en arquitectura no es tan solo la técnica de calefacción de vivienda o las energías renovables o el fin del petróleo, temas por lo demás pertinentes, sino la comprensión del concepto de transformación continua de la realidad y en consecuencia de la forma arquitectónica.

Las instituciones académicas de arquitectura no incluyen a la demolición dentro de sus planes de estudio, de hecho no es parte de la discusión hablar de la demolición, y las relacionadas a la construcción solo la tienen como curso técnico con baja profundidad medioambiental, aun cuando el impacto de RCD (Residuos de Construcción y Demolición), sobre el medio ambiente es de alto impacto y uno de los más discutidos por entidades gubernamentales, siendo ésta última mirada nuevamente técnica y operacional.

La investigación que se propone tiene dos caminos, uno inmerso en la dimensión científico-teórica y otro apoyado en la creación espacial.

 

En relación a la dimensión científica-teórica, proponemos como caso de estudio observar el desempeño de esta industria en la ciudad de Bogotá para lo cual se tomaran como casos de estudio tres empresa de demolición. La intención es documentar información en relación al Material, los Procesos y la Transformación de la forma y del espacio de una obra. Es necesario saber cuáles son los tipos, el estado y las cantidades de Materiales extraídos, cuánto de esto se recicla y cuanto de él termina en un vertedero. En relación a los Procesos es pertinente comprender los tiempos, las lógicas, el almacenaje y la maquinaria de cada momento. Vinculando lo anterior es pertinente hacer un registro de las transformación formales en relación a su estructura y resistencia de material y de los tipos de espacios generados en cada momento, las áreas de la faena, de la obra, del acopio de material, el tránsito de personas y maquinaria. La intención de este levantamiento es estimar la cantidad de energía de entropía que se libera y en su inverso, cuánto de ésta es potencial y podría ser introducida en otra obra.

 

Este estudio encuentra justificación en la necesidad de definir lineamientos y proceso para vincular la acción de demolición a los momentos propios de la construcción, formulando y estableciendo de esta manera el término De-Construcción, vendría hacer el momento en que se realiza una Demolición Constructiva. La hipótesis que se plantea para esta investigación proyectual es pensar que los escombros extraídos de una demolición pueden ser piezas prefabricar de elementos arquitectónicos de futuras viviendas de emergencia permanente.

 

Se propone realizar cuatro obras que permitan visualizar y así comprender la transformación de un escombro de la construcción en un elemento de la arquitectura.

Los elementos de la arquitectura, según la bienal de arquitectura en Venecia del 2014 curatoriada por el arquitecto Rem Koolhaas, son Pilar/Viga, pared, piso, techo, escalera, rampa, corredor, balcón, ventana, puerta. Para esta investigación hemos clasificado estos elementos en 4 categorías. Estructuras, Piezas, espacios y componentes e incluidos y ordenandos los elementos dentro de estas áreas.

 

 

Categoría Estructura Pilar/viga.
Pared.
Piso.
Techo.
Categoría Piezas Escaleras.
Rampa.
Categoría Espacios Corredor.
Balcón.
Categoría Componente Ventana.
Puerta

 

 

Para la etapa creación proponemos reutilizar los escombros de demolición y transformarlos en lo que llamamos elementos estructurales de la arquitectura de una vivienda de emergencia permanente, esto es pilar/viga, pared, piso, techo. Definimos esta obra como una arquitectura residencial, económica, autárquica, de rápido y eficiente montaje lo que delimita su lógica constructiva, estructural y de transporte, dirigido para suplir la perdida de residencia luego de un evento natural. y permanente, lo que quiere decir que funda un lugar en el tiempo asumiendo transformaciones futuras.

 

El enfoque metodológico lo diseccionamos en metodológico operacional y conceptual. El primero está directamente relacionado al proceso de creación del elemento arquitectónico. El segundo se centra en la extracción de lógicas proyectuales que han gobernado proyectos de artista y arquitectos entorno a la preocupación planteada.

 

La primera aproximación se dividir en cuatro momentos. Cosecha material será el momento de la búsqueda del material a trabajar, sea este Hormigón, Ladrillo, Madera y acero. Lo principal es que la procedencia de este material sea de una demolición. Luego se hace necesario un momento para apilar el material. Esto nos permite comprender el comportamiento de cada uno estos. Entendemos que no es lo mismo apilar escombros, tablas de madera, o tuberías de pastico. La lógica de apilar nos permitirá estudiar la lógica del material. El siguiente momento tiene relación con la preparación del material. Es necesario que este pace por un proceso de pulido o limpieza, la idea de esto es dejar el material en condición de futuro trabajo, sin las esquirlas de su anterior uso. Paralelamente en este tercer momento se comenzara a proyectar el elemento arquitectónico. Comprendido el material se procede a generar modelos, maquetas y planos del diseño del elemento arquitectónico. El cuarto y último momento tiene una duración  de tres semanas y se contempla para construcción del elementos escala 1:1.

 

El enfoque metológico conceptual extrae de las obras, de los artistas Gordon Matta-Clark (1943-1978) y Robert Smithson (1938- 1973) y de los arquitectos Suizos Herzog & de Meuron, Franceses Lacaton & Vassal y Chinos Shigeru Ban y Wang Shu, las lógicas de conformación de arquitectura  bajo la manipulación de materiales y elementos de demolición. Esto elimina la posibilidad de comprender la demolición como una acción destructiva desvinculada de la construcción y de la arquitectura, y responde sobre relieve la hipótesis planteada en la dimensión científica-teórica, esto es una Demolición Constructiva, o una De-Construcción. De esta manera, se pretende realizar un aporte significativo a la comprensión de la demolición como parte vinculante del proceso de hacer ciudad y arquitectura, para que comencemos a visualizar a nuestras ciudades como Canteras Urbanas, permitiendo que estas se reconstruyan desde sus propios materiales y componentes, sin la necesidad de recurrir solo a una explotación del territorio natural.

Una lógica pertinente en momento de crisis ecológica social.

[1] Cantera Urbana es un término que instala esta investigación. El propósito de este es comprender que la ciudad puede ser el repositorio de material para futuras construcciones. Permitiendo que la ciudad se reconstruya desde sus propios materiales y componentes, sin la necesidad de explotar territorio natural.

Escrito por Sebastian Contreras Rodriguez  – Arquitecto