Biblioteca Municipal Alzkibel

Una de las muchas dificultades que nos encontramos en la utilización de materiales reciclados, es la baja consideración social de los productos reutilizados. Podríamos decir que nadie quiere que su casa esté construida con “basura”. Por ello, debe hacerse una intensa labor pedagógica que dignifique el hecho de construir con “lo viejo” para no consumir nuevos recursos. Este ha sido uno de los ejes del discurso que ha acompañado al proyecto de la Biblioteca de Azkoitia. Demostrar que podemos confiar en la reutilización de materiales para crear arquitectura de vanguardia, de modo eficaz, sensible y seguro. Fomentar la cultura de lo sostenible y la calidad arquitectónica puede y debe ser una misma cosa.

Ampliación de la Biblioteca Municipal "Alzkibel"-Juan Beldarrain Santos

El Ayuntamiento de Azkoitia convocó un concurso para ampliar la biblioteca municipal que ya ocupaba el edificio de la antigua estación del ferrocarril del Urola. La imagen de la nueva biblioteca se sintetiza de manera calculada en el uso de traviesas de ferrocarril reutilizadas para forrar las fachadas. De este modo, su pesada piel de traviesas de madera evoca la historia del lugar, casi como si al desmontar la vía se hubieran apilado las viejas traviesas junto a la estación. Esta interesante relación entre el pasado del edificio y el del material protagonista de la ampliación ha sido extraordinariamente eficaz para integrar las dos partes de la nueva biblioteca. Al mismo tiempo, el uso de las traviesas reutilizadas se convierte en clave para integrar el edificio en el lugar. La ampliación se sitúa en el testero sur del edificio preexistente. Con ello, se relaciona la biblioteca con el nuevo Boulevard del Tren. El uso de la madera envejecida permite relacionar arquitectura y parque. La condición escultural del “apilamiento” de traviesas convierte a la nueva biblioteca de forma casi sorprendente en un elemento que forma parte del propio parque.

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Traviesas de ferrocarril reutilizadas para forrar las fachadas

Desde el primer momento del proyecto, se tuvo consciencia del recelo que puede suscitar el uso de traviesas reutilizadas, por haber sido tratadas en su día con aceites de creosota. La directiva comunitaria 76/769/CEE limita el contenido de Benzo(a)pirenos (elemento potencialmente cancerígeno de los aceites de creosota de nueva utilización), al tiempo que regula el uso de madera tratada anteriormente con aceites de creosota. Para evitar cualquier duda sobre la seguridad para la salud del uso de material reciclado, se propuso someterlo a estudio de un laboratorio de reconocido prestigio. Un informe de dicho laboratorio permitió avalar la legalidad y seguridad del uso de las traviesas en el proyecto e incorporar al mismo medidas de prudencia, para controlar el contacto cercano con las traviesas y las posibles molestias derivadas de su olor. Además, se diseñó un sistema de control de calidad para garantizar la colocación de traviesas con un muy bajo contenido de creosota. Todo ello fue explicado a los representantes de la comunidad, resultando de ello una unánime aceptación de la fachada proyectada. Vencer los miedos con datos científicos es, seguramente, el mecanismo más eficaz para convencer a la sociedad de que es posible reciclar materiales con seguridad y durabilidad, prolongando su vida útil, sin necesidad de consumir recursos nuevos.