Re utilización de escombros para vivienda de emergencia.

Esta idea nace de la necesidad de reutilizar los materiales de un derrumbe, sea este por efecto de tsunami, terremoto o de empresas demoledoras, para la construcción de vivienda de emergencia, o como lo nombran algunos países sudamericanos básica o elemental.

Nuestras ciudades por efecto cíclico se enfrentan a paisajes de escombros en sus calles. Este paisaje de material, de historia, de recuerdos, de energía es una oportunidad para rehacer nuestras ciudades. En muchos de los casos este material es lanzado a vertederos contaminando terreno natural fértil, propicio para la producción silvo agropecuario, mientras nuestras nuevas ciudades son construidas con material extraído de canteras geográficas, raspando la epidermis de nuestra única tierra.

En un mundo cada vez más urbanizado, donde más del 50% de la población vive en ciudades, poder re-hacer viviendas de emergencia desde la misma materia con que se fundó su historia y las vio nacer, no es algo de otro planeta. La autoconstrucción es una acción cotidiana en nuestras ciudades, más de lo que uno cree o ve. Esta práctica reutiliza materiales de segunda mano para ampliar sus comedores, dormitorios o baños por ejemplo. Es una práctica que por acción de la superación permite salir de la pobreza.

La naturaleza periódicamente nos llama la atención de nuestra convivencia con la tierra. Tsunamis, terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, transforman el paisaje de una ciudad llevándola en algunos casos al caos. Cuando sucede un terremoto se caen casas, colegios, hospitales, cárceles, estadios, iglesias, y en un abrir y cerrar de ojos nuestras ciudades están en el suelo y dispersa. Solo queda el primer leyer de una historia a reconstruir. Cíclicamente nos enfrentamos a efectos de la naturaleza que vuelven cero la historia construida.

Como no recordar el terremoto de 1999 sobre el eje cafetero colombiano con una magnitud de 6.4 grados en la escala de Richter, que tuvo efectos destructivos para la ciudad de Armenia; el terremoto en el océano índico el año 2004 que ocasionó una serie de tsunami en las costas sur y sureste de Asia, incluyendo partes de Indonesia, Malasia, Sri Lanka, India y Tailandia; el huracán Katrina en el atlántico del año 2005 que afecto mayoritariamente la ciudad de Nueva Orleans; el terremoto del 27 febrero del 2010 en el centro sur de chile con una magnitud de 8,6 grado; el terremoto de Haití el mismo año con magnitud 7,5; sólo por nombrar algunos hechos que nos refresca nuestra acción y relación sobre el territorio.

Este paisaje de escombros urbanos es también activado por la acción humana. Empresa demoledoras cotidianamente hacen desaparecer parte del paisaje urbano, y en instantes desaparece fantasmagóricamente una pieza de esta juego urbano. Una torre, un par de casas, una manzana completa de un barrio son demolidas y el material extraído lanzado a vertederos con consecuencias medioambientales.

Esta acción humana es aún más extrema de lo que uno piensa y el paisaje de escombros es aún más radical y tenebroso cuando tiene ribetes políticos y terroristas. No olvidemos los hechos de nuestra historia, los bombardeos sobre Varsovia el 3 septiembre de 1939, el bombardeo de Coventry el 14 de noviembre del 1940, Londres recibe su primer bombardeo de la Lutfwaffe la noche del 24 de junio de 1940; la USAAF, dirigida por Ira Eaker, se unió a la campaña de bombardeos en Europa a partir de agosto de 1942. Bombardearon ciudades ocupadas como parís, Nantes, Lille, Lorient y Ámsterdam. La reciente historia de los ataques a las a las torres gemelas en nueva york o la actual destrucción de ciudades en oriente medio.

A donde van esos escombros, podemos reutilizarlos para construir nuestras futuras ciudades. Roma no se hizo de la noche a la mañana, porque olvidamos nuestra historia al momento de hacer nuestras futuras ciudades.

La arquitectura es un arte metepsico y no mimético (A. Sato, 2010, p.59) esto quiere decir que la creación se almacena en su hecho histórico, en su existencia, se apoya en su materia. La arquitectura no parte de la nada, nuestras ciudades tampoco.

“En el año 319 d.C. un rescripto imperial romano instruye al Conde sobre el uso de materiales procedentes de los templos paganos derribados para costear los puentes, las calzadas, los acueductos y los pozos públicos”. (K. Lynch, 2005, p.93)

Es necesario comenzar a cerrar círculos de producción y relacionar la industria de la construcción a los materiales que quedan de una demolición, esto permitirá evaluar nuestras obras en función de la cantidad de material y componentes que se pueden usar luego de su demolición, en consecuencia saber cuánta energía en materia puede ser usada en futuras construcciones. Si supiéramos estos datos de nuestros edificios, podríamos saber cuánto material tiene una vivienda de emergencia, un edificio, una manzana, un barrio, una comuna, una ciudad, y por qué no así poder comprender que nuestras ciudades pueden ser vistas como una Cantera Urbana (www.canteraurbana.wordpress.com), un lugar de material que nos permitirá construir nuestras futuras ciudades, para dejar de vivir solo de la explotación de la geografía en búsqueda de material para la construcción.

Se propone realizar cuatro obras que permitan visualizar y así comprender la transformación de un escombro de la construcción en un elemento de la arquitectura. La idea es que estas obras sirvan como ejemplo para que puedan ser construidas de fácil manera por cualquier persona que haya vivido una demolición.

Los elementos de la arquitectura, según la última bienal de arquitectura en Venecia del 2014 curatoriada por el arquitecto Rem Koolhaas, los define como; Pilar/Viga, pared, piso, techo, escalera, rampa, corredor, balcón, ventana, puerta. Para este proyecto hemos clasificado estos elementos en 4 categorías. Estructuras, Piezas, espacios y componentes e incluidos y ordenandos los elementos dentro de estas áreas.

El proyecto proponemos reutilizar los escombros de demolición y transformarlos en lo que llamamos elementos estructurales de la arquitectura de una vivienda de emergencia permanente, esto es construir una pilar/viga, una pared, un piso, y un techo. Definimos esta obra como los elementos elementales, estructurales y futuros de una arquitectura residencial, económica, autárquica, de rápido y eficiente montaje, lo que delimita su lógica constructiva, estructural y de transporte, dirigido para suplir la perdida de residencia luego de un evento natural.

Arquitectos internacionales como Wang Shu y Shigeru, dos últimos premios Pritzket, ya han comenzado a trabajar de esta manera. Wang Shu, ha construido un pabellón en la bienal de Venecia del año 2012 con tejas de una demolición de Japón, y realizo con ladrillo y tejas el revestimiento de las fachadas del nuevo museo de Mingo. Shigeru Ban es reconocido por construir viviendas de emergencia con Cartón.

Un ejemplo de la recuperación social luego de un desastres y en relación a los escombros es lo que sucede en luego del terremoto de Haití donde más del 20% de los escombros se reutilizo para construir tejas, escaleras y adoquines. Hasta el momento, se ha removido de las calles el 80% de los diez millones de metros cúbicos de restos del terremoto, gracias a iniciativas de los haitianos, con el apoyo de la comunidad internacional. El proyecto de gestión de escombros conjunto de la ONU ha contribuido con la remoción de un millón de metros cúbicos de escombros. Asimismo, este programa ha ayudado a más de 20.000 personas a encontrar empleos temporales, de las cuales casi un 40% son mujeres.

“Ni la historia convertida consoladoramente en un parque temático de sí misma ni la tabula rasa de la ambición demiúrgica pueden dar cuenta cabal de ese conflicto entre construcción y destrucción donde se coreografía el diálogo entre la memoria y el olvido. El pasado reside en el presente como el presente es un molde del futuro, y esa continuidad del devenir en el tiempo reúne la violencia traumática del cambio con la resistencia perezosa a la mudanza”  Una historia de violencia, Luis Fernández -Galiano. Arquitectura viva 110. 2006

Escrito por Sebastian Contreras Rodriguez – Arquitecto

 

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